
¿Podré afrontar una estancia en el extranjero?
¿Podré afrontar una estancia en el extranjero? ¿Seré capaz de comunicarme en una lengua que no es la mía durante 10 días? ¿Tendré problemas de comunicación con las personas de los diferentes países? ¿Y si no me lo paso bien? ¿Y si estoy deseando volverme? ¿Y si…? ¿Y si…?
Todas estas preguntas nublaban mi mente las semanas previas de comenzar esta experiencia. Si también es tu caso, déjame decirte que son solo pensamientos intrusivos provocados por la inseguridad y el miedo a lo desconocido. Haber tomado la decisión de emprender esta aventura ha sido una de las mejores decisiones que he podido tomar. Ha supuesto un punto de inflexión en mi vida para darme cuenta que somos nosotros mismos los que nos ponemos piedras en el camino. Asimismo, cogí mi maleta y me enfrenté a lo desconocido, me marché mucho más lejos de los que pensaba y comencé a vivir una película en la que la protagonista se alojaba en una pequeña población de Larnaca y conocía a personas maravillosas que, pese a no compartir la misma lengua o los mismos modos de vida, se convertirían en su familia durante los próximos nueve días. Todos los pensamientos intrusivos dejaron de pesar conforme fueron pasando los días gracias a la gran cantidad de actividades que llevábamos a cabo y el cariño de los participantes del proyecto. Gracias a esa experiencia crecí como persona en todos los aspectos, desarrollando características que ni yo misma sabía que tenía.
Imagínate si fue intenso y gratificante que el último día estaba hecha un mar de lágrimas sin ganas ningunas de regresar y con la certeza de que volvería a repetir.
María Arroyo Labrador
Pasé diez días inolvidables…
Durante mi Erasmus en Chipre pasé diez días inolvidables que transformaron mi perspectiva. Desde el primer día conocí gente increíble de diferentes partes del mundo; cada conversación era una nueva lección sobre culturas y estilos de vida.
Las actividades que realizamos fueron variadas y enriquecedoras. Recorrimos las hermosas playas de Ayia Napa, lo que no solo fue un respiro para el alma, sino que también me enseñó a disfrutar el momento y apreciar la naturaleza.
Asistimos a charlas sobre desarrollo personal, que me ayudaron a expandir mi mentalidad y ser más empática. Estas experiencias me hicieron reflexionar sobre mis propias creencias y valores, y me empujaron a ser una persona más abierta y tolerante.
Cada día era una oportunidad para aprender y crecer, tanto personal como profesionalmente. Regresé a casa con nuevos amigos y un renovado sentido de identidad, lista para enfrentar nuevos desafíos con una visión más amplia del mundo.
Olivia Osuna Lozano
Un antes y un después en mi desarrollo personal y profesional
“El pasado mes de julio, del 5 al 14, tuve la oportunidad de participar en un programa Erasmus+ en Pervolia, Chipre, una experiencia que sin duda marcó un antes y un después en mi desarrollo personal y profesional. Este evento, enfocado en el fortalecimiento de habilidades duras y blandas, reunió a jóvenes de diferentes países y orígenes, creando un ambiente multicultural donde el aprendizaje y el intercambio de ideas fueron centrales.
El tema principal del evento giró en torno a las habilidades esenciales tanto para la vida profesional como personal, pero también nos presentaron el Youthpass, una valiosa herramienta que nos ayudó a comprender y formalizar las competencias adquiridas durante el programa. Este conocimiento no solo me permitió mejorar mis habilidades técnicas y sociales, sino que también me dio una conciencia más profunda de cómo estructurar y comunicar mi desarrollo como joven profesional.
Sin embargo, más allá de los conocimientos y habilidades que adquirí, lo que realmente hizo única esta experiencia fue la calidad de los participantes. Desde el primer día, se creó un sentido de camaradería y apoyo mutuo, fomentando no solo el aprendizaje sino también la formación de vínculos personales que hicieron que cada momento fuera especial. Vivir con personas de diferentes orígenes culturales amplió mi perspectiva y me permitió aprender de los demás, creando conexiones que creo que perdurarán en el tiempo.
A lo largo de los días, además de las sesiones de formación y los talleres, tuvimos la oportunidad de explorar el hermoso país de Chipre. Visitamos lugares emblemáticos como Nicosia, la capital, donde nos sumergimos en su historia y cultura, y Ayia Napa, con sus impresionantes playas que nos brindaron momentos de relajación y camaradería.
En resumen, este programa Erasmus+ no solo me proporcionó habilidades y conocimientos valiosos para mi futuro profesional, sino que también me dejó recuerdos y amistades inolvidables que siempre atesoraré. Fue una experiencia transformadora, llena de aprendizaje, crecimiento personal y descubrimientos, que llevaré conmigo en los próximos pasos de mi vida.»
Alberto Reina Delgado




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